domingo, 6 de octubre de 2013

CHARMING GIRL


La niña, con sólo 4 años, tenía por aquel entonces que escuchar las maravillosas palabras de su padre, cuando estaba con él, junto a la abuela. Sus padres se habían separado y ella tenía que ir con él cada quince días, como tantos otros. La niña comenzó a vivir algunas situaciones muy especiales como que insultaran a la madre en su presencia (que su madre era una zorra, una madre mala que no quería a su hijita), la decían que mejor se quedase allí con ellos y fuera a la escuela de allí... y así sucesivamente. 

Incluso cuando su madre la llamaba y la pequeña estaba con ellos, padre y abuela, la decían por detrás al oído lo que ella le tenía que decir a su madre, que no quería ir a casa con ella que era mala. Y así un día tras otro, hasta que la madre comenzó a observar los problemas psicológicos de la niña, como fobias, regresiones y otros síntomas. Los trastornos psicológicos del padre hace tiempo que los había intuído, por todo el comportamiento que vino mostrando desde que se casaron. Al fin toda esta situación ponía en evidencia unos problemas graves y por los que urgentemente hay que tomar medidas. 

El lazo con componentes psicóticos entre ese padre y su madre (la abuela) se convierte en un potente destructor para la madre de la niña y a su vez para la niña. Tanto padre como abuela, necesitaban excluir a la madre, destruirla en lo posible. Otro tipo de maltrato infantil, aniquilar a la madre intentando secuestrar psicológicamente a la niña. 

Si, no es raro a veces, que entre madre-hijo haya establecido un vínculo psicopatológico, donde la madre no soporta la convivencia de su hijo con la nuera y trata de estar presente, intentando poner a prueba si el amor del hijo continúa siendo el mismo de siempre, o la nuera se lo ha robado (según su perspectiva enfermiza). 

En estos casos el hijo suele sufrir bastante ya que le toca estar entre la espada y la pared. No se trata de apartar a la madre, pero sí de atender a la nueva realidad en la que se ha comprometido, la nueva pareja de él y su esposa. En esa triangulación llegan los problemas cuando la esposa no percibe una actitud de ser defendida por parte de él, ante la abuela.

Sufre cuando entre ambos llegan a acuerdos y posteriormente cuando él habla con la madre se desvanecen. Sufre cuando aprecia que él, ante los ataques de la abuela, no la defiende. Suele haber una evolución progresiva cuando en la terapia el hijo fortalece su yo y gradualmente se va atreviendo a cortar el cordón umbilical con la madre. 

Cuando va creando una nueva vida con la pareja presente y aprendiendo a dar un lugar a la madre desde una perspectiva de mayor madurez y evolución. En cambio, cuando no se pone solución a tiempo, suele llegar el divorcio. Así la abuela cree que ganó, consiguiendo alejar a la nuera. Un pensamiento de falta de amor hacia el hijo, un atropello. El hijo eligió y hay que respetarlo.